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jueves, diciembre 1, 2022

Bullying en las escuelas

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Bullying es una palabra en inglés que significa «Acoso». se refiere a cualquier forma de comportamiento agresivo, intencional o repetitivo que ocurre sin razón aparente y que es aplicado por uno o más estudiantes

Según la UNICEF el acoso escolar o bullying (termino en inglés), es un fenómeno común en los entornos escolares de nuestros países de la América Latina y el Caribe, que afecta por igual a niñas, niños y adolescentes sin distinción de edad, etnia o nivel socioeconómico. Supone violencia física, psicológica o ambas, el acoso escolar tiene un impacto significativo de corto, mediano y largo plazo en la vida de los niños, niñas y adolescentes involucrados, ya sea como agresores, victimas u observadores. Este tipo de violencia es relevante porque afecta negativamente a la víctima, disminuyendo su autoestima y confianza, lo que puede conllevar a que padezcan de frecuentes estados de ansiedad, depresión, autoagresión e incluso conducir al suicidio.

Desafortunadamente, el término es «tendencia» debido a los innumerables casos relacionados a arrestos y asaltos en escuelas y universidades, lo que pone a muchos estudiantes en una situación aterradora.

Los orígenes de estas conductas pueden ser variados, en cualquiera de las partes hay daño psíquico, de Un agresor hace esto para fortalecerse en contra de su oponente mediante constantes intimidaciones, insultos, asaltos y humillaciones. Por tanto, tiene pleno control sobre sus derechos. En la mayoría de los casos, la víctima sufre en silencio. El acoso puede ser doloroso, angustioso, aterrador y en algunos casos, puede tener consecuencias adversas como baja de rendimiento académico o deserción escolar, frecuentes estados de ansiedad, baja autoestima, trastornos alimenticios, depresión hasta el suicidio.

En la mayoría de los casos los padres son unos de los últimos en enterarse si su hijo está siendo parte de la dinámica de este concepto, por ello es necesario conocer detalles que ayuden a conocer más sobre la problemática.

¿Cómo saber si su hijo está siendo acosado? Esta pregunta no se responde, podría ser con indicadores de alerta como baja del rendimiento académico, cambios repentinos en la conducta…

Cuando se evidencien cambios repentinos e incluso paulatinos en el comportamiento del niño ejemplo de ello puede ser que se encierre en su habitación, no quiera comer, está todo el rato tristón y/o la resistencia del menor a querer ir a colegio o a quedar con sus amigos entre otros que pueden alertar a los padres de que su hijo está pasando por un episodio de acoso escolar.

La definición de Dan Olweus, psicólogo sueco-noruego y el primero en abordar esta problemática, que recoge el informe ‘El acoso escolar. De las causas, origen y manifestaciones a la pregunta por el sentido que le otorgan los actores’ elaborado por Luis Evelio Castillo-Pulido, dice que ‘un estudiante se convierte en víctima de acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes’.

Los expertos señalan que el bullying o intimidación implica un desequilibrio de poder entre el acosador y la víctima. Este desequilibrio puede ser real o solo percibido por la víctima. La agresión se lleva a cabo por un acosador o un grupo que intentan dañar a la víctima de un modo intencionado. Existe un comportamiento agresivo hacia una misma víctima, que se produce de forma reiterada.

Con frecuencia (y por desgracia) pueden aparecer varios tipos de bullying o acoso escolar de forma simultánea, por ello es necesario preguntarse:

¿Qué tipos de bullying existen?

– Físico: consiste en la agresión directa a base de patadas, empujones, golpes con objetos. También puede ser indirecto cuando se producen daños materiales en los objetos personales de la víctima o robos.

– Verbal: es el más habitual. Solo deja huella en la víctima. Las palabras tienen mucho poder y minan la autoestima de la víctima mediante humillaciones, insultos, motes, menosprecios en público, propagación de rumores falsos, mensajes telefónicos ofensivos o llamadas, lenguaje sexual indecente…

– Psicológico: se realiza mediante amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero o simplemente para obligar a la víctima a hacer cosas que no quiere ni debe hacer…

– Social: consiste en la exclusión y en el aislamiento progresivo de la víctima. En la práctica, los acosadores impiden a la víctima participar, bien ignorando su presencia y no contando con él/ o ella.

Una vez que el padre reconoce que su hijo forma parte de esta problemática saber que hacer es sumamente importante para reducir los daños y consecuencias.

¿Qué se debe hacer?

– Debemos mantenernos serenos y tranquilos, aunque sabemos que esto es difícil. Tenemos que contenernos y apoyar psicológicamente a nuestro hijo.

– También es importante escuchar al niño y no poner en entredicho ninguna de sus palabras. Evitar sentimientos de culpa por no habernos dado cuenta antes y porque nuestro hijo haya sufrido. Bajo ningún concepto tomarnos la justicia de nuestra mano y mostrar una actitud violenta con el colegio o con el agresor, si conocemos su identidad. Animar al niño a que denuncie la situación frente a sus profesores y, si fuera necesario, frente a la autoridad policial.

Recomendamos, si está fuera su situación asista con un especialista en psicología.

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